Banalidad


Colocando con delicadeza una de sus manos apoyada contra el cristal,  las yemas de sus dedos percibieron el frío material, quien trasparente, ofrecía tal propiedad a todo aquello que tras de sí se mostrase a sus ojos, incluyendo a la vez cada reflejo que en él se proyectara. Su rostro era su única compañía, su piel clara de tímidos cabellos castaños, ocultos bajo una plomiza gorra, eran el marco perfecto de unos labios sonrosados por causa de la baja temperatura, quienes levemente abiertos, mostraban en su delgado volumen, la teatralidad de aquellas personas que al escuchar una interrogante, abren sus bocas en silencio dejando pasar el aire apagado de sus voces, callando ante las respuestas, no por desconocerlas, sino por miedo a provocar nuevas preguntas.
Su tez desprovista de todo vello, entregaba las señales correctas de su edad temprana, ávida de la primavera. Su respiración pausada y rítmica,  causante del sutil tono en sus mejillas, era el resultado de una  nariz  recta y levemente respingada, la cual a pesar de mostrar en su costado derecho, junto a su tabique, una pequeña cicatriz en forma de bota, esta no mermaba su fragil figura.
Cerrando sus parpados llevo sus manos hasta las cuencas de sus ojos frotándoles levemente, apartándolas con presteza tras concebir en su mente un pensamiento de duda, dio un pequeño suspiro y se ciño nuevamente a escudriñar su reflejo, sus cejas fueron la siguiente parada, delgadas pero muy pobladas, delineaban en él una expresión de timidez y cautela, mientras sus ojos, estáticos, permanecían entregados al capricho de sus emociones, dos hermosos iris de tono anís y contornos azulados, semejaban el papel que juegan los actores, presos del guión, viviendo bajo la piel de otra historia, esclavos a los sentimientos escritos en el aire, sujetos a la critica y la aclamación, vacíos de prejuicios y llenos de la locura momentánea de los deseos, solo fingía estar presente, solo existía por inercia. 
Su delicada apariencia se ofreció a si mismo como una triste belleza, mientras sus labios contraídos por la respuesta que lograron encontrar, sin sonido alguno, replicaron las palabras que su mente construyo,  buscando un fin para todo ese fútil momento. ---- simple banalidad ----

                                                                                                                                                            Leonard De Moral 




10 comentarios:

Valentina dijo...

Es mi turno de opinar :)me gusta, me gusta la forma en la que enlazas las cosas y haces que todo fluya de una forma armoniosa y amena :) buen trabajo, un beso.

Miss Sarah W. Winter dijo...

Es agradable volver a leerte, pensé que no volverías a deleitarme :P
Siempre escribo "a corazón abierto" ahaha
Dulces tardes Leonard.

Miss Lemonade dijo...

Preciosa entrada, me ha gustado mucho tu blog ^^ te sigo! Saludos, Miss Lemonade

Carolina Campos V. dijo...

Wow precioso, ¿Se podría decir que este texto habla sobre la superficialidad?

Dafne Isern dijo...

Si hay algo que me gusta de cómo escribes es el arte de la descripción de los detalles.

Un beso muy fuerte.

Pamela dijo...

Hola :)
Tenes buen gusto, ya que a mi también me gusta lo que copiaste :)
Cada metáfora cada palabra me la imagine aunque me cuesta concentrarme! Besitos Gracias por pasar y dejar tu comentario.

V dijo...

¿Tú un principiante comparado conmigo? No digas tonterías... Yo no sé llenar las líneas de tanta belleza.

Eres increíblemente delicado y eso te define.

Un abrazo:

V

Salomé dijo...

Preciosura.

Encantada de conocerte,
Salomé.

Mara dijo...

Me ha encantado cómo describiste lo del principio del cristal... y lo de las personas que temen contestar por que les hagan más preguntas, genial esa parte, y muy buen texto como siempre.

Gracias por pasarte siempre :)

un saludo!

V dijo...

A la espera de un nuevo texto, te voy deseando ya una muy feliz Navidad.

Un beso:

V